Presidente Gordon B. Hinckley
“Sé que yo no soy cabeza de esta Iglesia; el Señor Jesucristo lo es. Mi misión, mi responsabilidad primordial, mi más grande honor es expresar testimonio solemne de Su realidad viviente. Jesucristo es el Hijo de Dios, que estuvo dispuesto a venir a este mundo de sufrimiento, dificultades y dolor para influir para bien en el corazón de los hombres, a enseñar el camino de la vida eterna y a darse a Sí mismo como sacrificio por los pecados de la humanidad. Él es ‘Rey de reyes y Señor de señores, y Él reinará por todos los siglos’ (El Mesías, de Handel). …Doy solemne testimonio de que Él vive y de que está a la diestra de Su padre”.